Vientres de Alquiler

Vientres de Alquiler

ARGUMENTOS A FAVOR Y EN CONTRA

En cuanto a los argumentos de las personas que defienden la legalización de los vientres de alquiler podemos ver, según Eleonnora Lamm (2012), que se resumen en un supuesto “derecho a procrear” del que toda la ciudadanía disfruta; en el beneficio de los niños y las niñas que tendrán unos progenitores que los desean y les proporcionarán el bienestar que necesitan; en la negación de los problemas psicológicos que el proceso puede acarrear en las mujeres gestantes; en el principio de igualdad y no discriminación en cuanto a la reproducción y en la aceptación de la evolución en los métodos de reproducción asistida como parte del futuro (Lamm, 2012).

En cuanto a las razones que esgrimen las personas que están en contra de los vientres de alquiler se pueden encontrar, por ejemplo, las consecuencias en el ámbito psicológico del nuevo ser o la posible vulneración del derecho de los niños y las niñas a conocer as sus progenitores. Desde el momento de su nacimiento, toda persona tiene derecho a obtener una identidad, que incluye el nombre, el apellido, la fecha de nacimiento, el sexo y la nacionalidad. Es la prueba de la existencia de una persona como parte de una sociedad. También después de su nacimiento toda persona debe ser registrada inmediatamente. Estos derechos pueden verse vulnerados en los casos de los bebés nacidos por vientre de alquiler en países extranjeros que se quedan en un limbo hasta que se consiguen registrar en el país de los progenitores (López, 2012, p.264).

Además, la realidad demuestra que las mujeres más pobres o vulnerables son las que se encuentran más expuestas a este tipo de explotación. Aquellos contextos culturales en los que existe una mayor subordinación de la mujer al hombre y rigen estrictos sistemas patriarcales, las mujeres están especialmente desprotegidas ante la posible desinstrumentalización de su cuerpo (López, 2012, p.258).

Por eso, muchas feministas están en contra de los vientres de alquiler como práctica lucrativa porque además de convertir a las mujeres en objetos, conduce a una clara discriminación entre mujeres ricas y pobres, ejercitando una especie de coerción económica sobre las mujeres más necesitadas. Una legislación que acepte la existencia de madres de alquiler no será otra cosa que una aplicación del liberalismo a los intereses del patriarcado. Tanto el cuerpo de la madre como su producto serán mercancías en el mundo de la globalización capitalista neoliberal.

En cuanto al consentimiento libre que las mujeres ofrecen, para que el consentimiento sea válido tiene que ser un acto libre e informado y en los vientres de alquiler no se produce ni lo uno ni lo otro. La teoría de la libre elección no sólo desdibuja cómo y qué se consiente, sino en qué condiciones y por qué. El consentimiento requiere de un “yo” autónomo no mediado pola supervivencia o la subordinación. En un contexto globalizado de feminización de la pobreza y rearme del neoliberalismo patriarcal el consentimiento está viciando, por que no se dan los requisitos éticos que garanticen la autonomía exigible a un contrato libre entre iguales (Nuño, 2016, p.689).

Además, los vientres de alquiler son una forma de extractivismo reproductivo colonial, puesto que aprovecha una situación extrema de necesidad de amplias capas de la sociedad, normalmente situadas en el Sur global para extraer bienes naturales (en este caso, bienes reproductivos) hacia un mercado mundial (Puleo, 2017, p.182).

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