Pornografía y educación sexual

Pornografía y educación sexual


Resumiendo, nuestrxs adolescentes se están educando sexualmente en un medio que muestra imágenes irreales, violentas y manipuladas de las relaciones sexuales. Esto acarreará que en sus futuras relaciones sexuales no exista la empatía, el consentimiento, la responsabilidad afectiva ni la responsabilidad sexual y que tengan expectativas irreales e inalcanzables, que llevará a la frustración sexual.


Si queremos que las nuevas generaciones vivan su sexualidad de una forma sana, tanto emocional como sexualmente, debemos tomar el lugar del porno en cuanto a educador sexual y educar a los y las jóvenes de una forma más sana. Esta educación se tiene que proporcionar en
los dos espacios socializadores primarios: la familia y la educación. Necesitamos padres y madres conscientes del problema que existe hoy en día con el acceso tan temprano a la pornografía y sus mensajes, y dispuestos a ejercer su papel de educadores de una forma responsable y sincera. Pero también necesitamos profesorxs, educadorxs, psicólogxs, formados en educación afectivo-sexual que introduzcan en el currículum escolar la información necesaria para que las nuevas generaciones vivan su sexualidad de una forma sana y satisfactoria.


«La pornografía está habitada por hombres siempre activos que, aunque estén completamente desnudos nunca revelan nada de sus entrañas y por mujeres que, aunque estén llevando a cabo una actividad febril física siempre son pasivas porque no están realizando su propia sexualidad sino la dictada por las fantasías masculinas.» (Szil, 2004, p.7)

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